Sobre la puesta en escena

 
A partir de la idea de una narración fragmentada que revela distintos momentos de la vida de Tina Modotti, surge la concepción estética de este espectáculo. Un espacio habitado por viejos baúles y una enorme tela, se convierten en el universo modottiano: la vasta tela, que surge desde el fondo del escenario y llega hasta proscenio, se mantiene en continuo movimiento y sufre sus propias mutaciones, como los baúles que son continuamente manipulados para generar nuevos espacios. Estos elementos (llenos de las huellas que deja el paso del tiempo) acompañan a los personajes en su viaje íntimo, en el que se funden incesantemente, recuerdo y realidad.

Tres actores desarrollan un juego escénico en el que se transforman constantemente, casi a contrarreloj y a vistas del público; entrando y saliendo de las coyunturas con la misma lógica que la mente humana asocia recuerdos: instantáneamente y sin concesiones, directo al centro del conflicto. Los personajes transitan desde el humor más hilarante hasta el desgarro más profundo demandando un trabajo actoral desde el compromiso físico y emotivo más absoluto.

María [Tina Modotti] son paisajes escénicos, escenarios que se evidencian a la vista del espectador, donde los diferentes personajes viajan cargando a las espaldas su propia historia.